Ideas de inversión

El conflicto en Oriente Medio pone a los mercados en alerta

Y llegó la volatilidad de la que llevábamos meses hablando. Ha tenido que ser un conflicto geopolítico, con centro en Irán y su expansión a Oriente Medio, y con implicaciones alcistas en los precios de la energía, el que ha provocado un incremento de la volatilidad al inicio del mes de marzo. Una situación en la que los más perjudicadas serían las economías más dependientes de la energía (y por derivada sus bolsas), como son los casos de Asia y Europa, mientras que la bolsa americana resiste mejor, aprovechando la independencia energética de su país.

 

Consulta la Estrategia mensual de marzo(Documento en Pdf)

 

 

Y han sido el cierre de facto del Estrecho de Ormuz (por el que fluye el 20% del crudo global y una parte sustancial de gas, fertilizantes y material industrial), así como los ataques cruzados a instalaciones de petróleo y gas los que han provocado fuertes subidas en los precios energéticos, a la vez que el dólar ejerce de refugio (activo más líquido) en un contexto en el que el fin de la guerra se antoja incierto, sin poder descartar represalias que se podrían alargar en el tiempo.

Las claves a vigilar por los inversores en este escenario son la expansión y duración del conflicto y su impacto en la energía, siendo el principal foco de riesgo a corto plazo el aumento de la inflación por mayores precios energéticos, potenciales problemas en las cadenas de suministro o fertilizantes (impacto en precios de alimentos). Una segunda derivada sería un menor crecimiento en caso de que el conflicto se intensifique y extienda en el tiempo, asumiendo que no haya estímulos para contrarrestarlo.

Este contexto plantea problemas para los bancos centrales, que podrían ver retrasos en sus recortes de tipos de interés (en el caso de la Fed), a la vez que el mercado empieza a descontar subidas de tipos por parte del BCE, aunque consideramos que sería un error, sin sentido ante un shock de oferta y con riesgos a la baja sobre el crecimiento. 

Por lo que respecta a las bolsas, el incremento de volatilidad se ha dejado sentir, especialmente en un entorno de exigentes valoraciones previas, y de forma más relevante en las economías energéticamente dependientes.

En nuestro escenario base, que asume un conflicto limitado en tiempo e intensidad, donde el daño a la infraestructura energética y el cuello de botella a los flujos energéticos sea limitado y con ello el impacto en inflación (y crecimiento) sea puntual, el fondo macro y empresarial no sufriría grandes alteraciones, es decir, mantendríamos la idea de un ciclo y unos beneficios apoyados por políticas monetarias y fiscales expansivas, por lo que las caídas serían para comprar.

El escenario alternativo, el de estanflación, sería evidentemente negativo. Sin embargo, consideramos que existen varios elementos que pueden disuadir a EE.UU. de mantener un conflicto prolongado con Irán, entre los que destacaríamos el mayor coste energético, el impacto en inflación y coste de la deuda, así como en la bolsa y en la popularidad de Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato.

A tener en cuenta, por último, que los shocks geopolíticos no suelen tener un impacto duradero en los mercados. Históricamente, la corrección mediana en bolsas (S&P 500) ante este tipo de eventos ha sido de un 6% y las subidas en los 12 meses siguientes cercanas al 15%, por lo que habría que aprovechar las caídas para comprar, diversificando geográfica y sectorialmente.