Las bolsas marcan nuevos máximos, apoyadas por el acuerdo provisional entre EE.UU. e Irán, y desde el inicio de la guerra se mantiene el mejor comportamiento relativo de las plazas americanas frente a las europeas, en gran medida por el diferente grado de dependencia energética y de exposición al sector tecnológico.
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Ahora bien, llama poderosamente la atención el hecho de que el Índice de Miedo y Avaricia se sitúe en zona de Miedo, teniendo en cuenta que las bolsas están en máximos. La razón principal: la concentración de las subidas en unos pocos valores, lo que hemos venido a llamar “bolsas en K”, y que dotan de cierta fragilidad a las subidas.
En lo que respecta al acuerdo provisional de paz entre EE.UU. e Irán, consideramos que Trump ha cedido en varias líneas rojas, básicamente las relacionadas con los misiles balísticos iraníes, el uranio enriquecido, y los activos congelados. Se abren ahora 60 días de negociaciones que previsiblemente traerán asociados momentos de volatilidad ante potenciales desacuerdos entre las partes.
A nivel de impactos, cabe destacar la cesión en los precios de la energía tras el acuerdo, si bien podrían mantenerse altos durante una larga temporada, al ser más fácil abrir Ormuz que mantenerlo abierto, ser necesario un plazo amplio para recuperar los niveles de flujo energético previos a la guerra y con discrepancias desde el momento 0 de si habrá o no peajes en el Estrecho una vez finalicen los 60 días de negociaciones.
Al mismo tiempo, las TIRes (rentabilidades de la deuda pública), se mantienen claramente por encima de los niveles pre-guerra, no sólo por el shock energético del conflicto, sino también por unos crecientes déficits públicos y un sólido crecimiento en EE.UU. de la mano de la IA. Estas TIRes altas son una muestra de que el daño del shock inflacionista ya está hecho, y cuatro meses de precios energéticos elevados ya se dejan sentir en los datos de inflación.
Y es en este escenario en el que los bancos centrales se ven obligados a mantener un tono duro (“hawkish”) en el corto plazo. Porque el acuerdo de paz puede suavizar el escenario de tipos, pero no lo arregla. Así, el mercado sigue descontando subidas de tipos, lo que dificulta que las bolsas sigan avanzando vía expansión de múltiplos, y las revalorizaciones dependerán más de los resultados empresariales. El BCE ya ha aplicado una primera subida de tipos, a la que podría seguir una segunda antes de final de año como medida de seguridad para que no se desanclen las expectativas de inflación, en tanto en cuanto la revisión al alza de previsiones de IPC, tanto general como subyacente para 2026 y 2027, muestra que el impacto inflacionista no es ni tan limitado ni tan transitorio. Por su parte, la Fed mantiene tipos por el momento, pero afirma que "el Comité garantizará la estabilidad de precios“, mostrando su disposición a subir tipos.
En este entorno de políticas monetarias más duras, al menos a corto plazo, será complicado ver una expansión adicional de los múltiplos pagados, ya en niveles superiores a sus medias históricas.
Es en este contexto en el que los beneficios empresariales deberán seguir siendo el principal motor de las bolsas, y por ello prestaremos atención a la temporada de resultados del segundo trimestre, que comienza a mediados de julio, que ya recogerán el grueso del conflicto, y donde el foco estará en las guías una vez alcanzado el acuerdo provisional de paz, que nos permitirá determinar el grado de credibilidad que las empresas otorgan a que sea una paz duradera.
Asimismo, es previsible que la volatilidad repunte durante los 60 días de negociaciones de paz, quedando importantes aspectos por clarificar, fundamentalmente los relativos a cómo será la apertura del Estrecho de Ormuz (cuándo y en qué condiciones), qué ocurrirá con los activos iraníes congelados y con las reparaciones comprometidas con Irán. A todo esto se suma el hecho de que Israel no está vinculado por el MoU, mientras que Irán considera Líbano parte esencial del acuerdo, lo que nos lleva a que un ataque israelí a Líbano podría hacer descarrilar las negociaciones. En este contexto, la volatilidad estará servida y podría dar oportunidades de compra a mejores precios.