Creciente poder de las tecnológicas

por Jesús Sánchez Quiñones
30 julio 2021

Las grandes tecnológicas (Big Tech) han sido las grandes beneficiadas de la adaptación de la economía a la pandemia. La necesidad ha provocado que la digitalización de todos los aspectos de la economía se haya acelerado de una forma inimaginable hace apenas año y medio. Las compras por internet, el teletrabajo parcial, las noticias e incluso el entretenimiento son ahora más dependientes de la tecnología.

No es casualidad que Google (Alphabet), Apple, Microsoft y Facebook hayan doblado en el primer semestre los resultados conseguidos en el mismo periodo del año pasado. Entre las cuatro tecnológicas han ganado más de $63.700 millones (¤56.650 millones) en los primeros seis meses del año. A modo de referencia, las treinta y cinco empresas del IBEX esperan ganar algo menos de ¤38.000 millones en todo 2021. Es decir, sólo cuatro tecnológicas ganan en seis meses el 150% del beneficio de lo que espera el conjunto del IBEX en todo este año.

El creciente poder de las Big Tech, incluyendo Amazon, es innegable y preocupanteCuanto más grandes son, más fácil tienen sacar a la competencia del mercado, bien mediante guerra de precios, o simplemente adquiriendo a las empresas potencialmente molestas. Cada vez son más grandes, más influyentes y poderosas. El valor de mercado de las grandes tecnológicas excede el PIB de la gran mayoría de países del mundo. Apple, Microsoft y Amazon, individualmente, valen más en bolsa que el PIB generado anualmente por España.

 

Fuente: Visualcapitalist.com

 

Google es el motor para más del 90% de las búsquedas realizadas por internet. Cómo estén definidos sus algoritmos, qué contenidos se decidan priorizar o incluso vetar, tienen una relevancia extrema que condiciona incluso el futuro de muchas empresas.

Google + Facebook + Amazon controlan ya más del 70% del mercado global de la publicidad online. Su posición es cada vez más dominante. A modo ilustrativo, Google ha aumentado sus ingresos por publicidad un 69% en el primer semestre de este año.

Amazon + Microsoft + Google controlan dos tercios del mercado global de "Cloud Computing", o almacenamiento en la nube. La tendencia de crecimiento de este mercado, su músculo financiero y la capacidad de inversión hacen previsible que su posición seguirá creciendo en su posición de cuasi-oligopolio.

Amazon ha podido vender toda clase de productos durante la pandemia, mientras el pequeño comercio físico permanecía cerrado o con severas limitaciones operativas. Incluso con el comercio físico abierto, Amazon pueden vender determinados productos sin tener que soportar las estrictas regulaciones que padecen las tiendas físicas.

Ninguna de estas grandes tecnológicas es europea. Todas son estadounidenses. Las autoridades europeas, a pesar de sus constantes manifestaciones de preocupación, han sido incapaces de contener la creciente posición de dominio de las Big Tech, aunque se les hayan impuesto multas millonarias de forma recurrente. Las leyes antimonopolio han sido, de momento, poco efectivas. En Estados Unidos, a pesar de las numerosas comparecencias de los máximos responsable de las Big Tech en el Congreso estadounidense para dar explicaciones de sus actuaciones, está lejos la aprobación de una regulación restrictiva sobre sus actividades.

En este contexto, China sí mantiene una campaña contra el creciente poder de las empresas tecnológicas. Uno de los eslóganes del Gobierno chino es "prevenir la expansión desordenada del capital". Las actuaciones del Gobierno chino limitando y regulando a las tecnológicas, pese al inevitable efecto de dichas medidas en las cotizaciones, pone de manifiesto las distintas reglas del juego en China en comparación con Occidente.

El Gobierno chino pretende a toda costa evitar las situaciones de dominio digital de plataformas como las FAANMG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix, Microsoft y Google). Pretenden garantizar la estabilidad social y favorecer unos sectores considerados estratégicos, como los semiconductores o la industria militar, frente a otros simplemente de ocio o de consumo. Algunas de las medidas anunciadas por las autoridades chinas pretenden acabar con prácticas contra la competencia de plataformas como de Alibaba o de Tencent que limitaban el acceso de aplicaciones de la competencia.

China ha dejado claro que tiene el control para decidir qué compañías pueden obtener beneficios y hasta qué nivel. Ello implica que a partir de ahora a las inversiones en China habrá que exigirles una mayor prima de riesgo y que el crecimiento a largo plazo de los beneficios de las tecnológicas chinas sea puesto en cuestión.

Frente al creciente poder de las tecnológicas asistimos a dos formas de afrontarlo radicalmente distintas. En Europa y en EE.UU. la regulación apenas afecta a estas entidades cada vez más poderosas, que pueden llegar a extremos como: censurar a un presidente de Estados Unidos, impedir que una aplicación móvil de una empresa legal sea descargada desde teléfonos móviles o cortar el servicio de "cloud" a una plataforma de internet (lo que equivale a cortar la luz a una empresa cualquiera). Sin cambios regulatorios drásticos, el aumento de beneficios de estas Big Tech parece asegurado, con su consiguiente repercusión positiva en sus cotizaciones. Aun así, es preocupante el poder que van adquiriendo estas empresas.

Por el otro lado está la forma de actuar china. Para ellos lo importante es el plan estratégico del Partido Comunista Chino. Todo lo demás es secundario. La limitación del poder de las tecnológicas es un hecho, con el consiguiente efecto en sus cotizaciones.

Ambas aproximaciones son problemáticas. Ojalá nos encamináramos hacia una solución intermedia.


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