El turno de la política fiscal

por Arturo Frei
30 mayo 2019

Luego de una década de estímulos monetarios, donde el crecimiento basado en la deuda demandada por los bancos centrales cada vez tiene menos fuerza, aparecen voces reconocidas de mercado clamando por un apoyo extra, esta vez de su hermana la política fiscal. Es necesario encontrar un responsable y un salvador, y mientras caen las expectativas en los Presidentes de los Bancos Centrales, crecen por los Presidentes de los Gobiernos.

La política fiscal conecta de forma material las aspiraciones del electorado y las promesas del político, donde demuestra su poder en grandes inversiones en obras de infraestructura, como carreteras, aeropuertos y puertos, las cuales además generan más fácil consenso entre los bloques políticos, empleando a mucha gente y haciendo crecer el PIB per capita. Sin embargo, la receta es la misma que en las políticas monetarias de los bancos centrales; el crecimiento basado en la deuda, sabiendo los problemas que esto conlleva, como la mala asignación de recursos y el traer al presente el consumo futuro.

Desde el año 2017 Estados Unidos empezó con un plan de inversión importante pero disminuyendo el balance de la FED, y ahora China sigue la misma receta pero manteniendo su política monetaria expansiva,  también bajando impuestos y simultáneamente aumentando el gasto público, lo que no cuesta entender o por lo menos no considerarlo como una apuesta muy arriesgada, es decir, depender de un crecimiento tal que permita financiar mayor gasto con menor tasa impositiva.

En Europa el caso no es tan distinto, con el BCE aún con tasas de interés negativas, y vemos como en países como Francia, Italia o España no podrán resistir la presión social y la antigüedad de sus inmuebles también van a requerir nuevas inversiones que apoyarán el crecimiento. Si hablamos de Japón, tenemos la política monetaria más laxa que se conoce y este año un presupuestos record  de gasto fiscal, desde luego mayor que sus ingresos.

La pregunta de fondo es si las políticas fiscales vienen a complementar las políticas monetarias sin precedentes que hemos visto estos últimos diez años o vienen a rescatar al mundo ya que no quedan otras alternativas, a juzgar por el impacto cada vez menor en el crecimiento por cada unidad de deuda emitida.


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