Mientras la música suena

por Jesús Sánchez Quiñones
05 julio 2019

La historia es una imprescindible fuente de enseñanza para analizar la situación actual y prever lo que puede suceder en el futuro. A inicios de 2007, el término más utilizado para definir la economía americana era "Goldilocks economy" (economía ricitos de oro), entendiendo por tal, una economía ideal que crece de forma sostenible y sin inflación, en la que prácticamente se daban por acabados los ciclos económicos. Obviamente, aquella percepción se demostró errónea.

A principios de julio de 2007, antes del estallido de la crisis financiera pero cuando ya habían aflorado los primeros problemas del mercado de hipotecas subprime, Chuck Prince, CEO de Citigroup, concedió una entrevista manifestando su visión sobre la situación del mercado, el efecto de la liquidez y la actuación de los distintos intervinientes en el mercado financiero. Con ligeras diferencias, la entrevista podría haber sido realizada en julio de 2019.

La frase más célebre de Prince en dicha entrevista, recordada posteriormente en la Comisión del Congreso de EE.UU. que investigó las causas de la crisis financiera es de plena actualidad: "Cuando la música pare, en términos de liquidez, las cosas serán complicadas. Pero mientras la música suena, tienes que levantarte y bailar. Nosotros estamos todavía bailando".  ("When the music stops, in term of liquidity, things will be complicated, but as long as the music is playing, you´ve got to get up and dance").

La filosofía que se esconde detrás de la poco afortunada comparación es muy clara. Mientras todo parezca que funciona perfectamente, hay que seguir realizando operaciones, financiando a clientes (familias, empresas y estados) aunque los riesgos asumidos sean cada vez más y más elevados.

El cortoplacismo de entidades, inversores y responsables políticos, hace tremendamente complicado alertar sobre los riesgos que las actuales políticas de dinero fácil, abundante y barato llevan asociados. Se reciben intereses por endeudarse, la remuneración del riesgo ha desaparecido (no así el riesgo), las bolsas suben ante la seguridad de nuevos estímulos monetarios. Mientras todos los activos suben de valor y la economía sigue mostrando crecimiento, parece de agoreros advertir que en algún momento se acabará el baile. Mientras la música siga sonando parece no haber límites a la subida de determinados activos financieros, especialmente los bonos. Sigue la música y hay que seguir bailando.

El exministro Miguel Sebastián, trascurridos unos años desde que abandonó el cargo, manifestó en otra entrevista refiriéndose a la burbuja inmobiliaria en España de la década pasada, que nadie quería ser el que apagara la música en mitad de la fiesta. Ahora nos encontramos en una situación similar en los mercados financieros europeos. Nadie quiere advertir de la sinrazón de la política monetaria actual, a dónde conduce y las consecuencias a largo plazo.

Cuando toda la deuda pública española hasta 7 años ofrece rentabilidad negativa, el Tesoro consigue emitir bonos a 10 años al 0,28% y a 30 años al 1,1%, lo normal es que aumenten las voces solicitando un incremento del gasto público y, por tanto, del déficit. Si la financiación es casi gratis, ¿cuál es el problema en endeudarse? La respuesta es evidente: la música parará en algún momento, la financiación no será tan fácil, ni tan barata.

El CEO de Citigroup decía en la mencionada entrevista: "En algún momento, un evento perturbador será tan importante que en lugar de que la liquidez fluyendo, la liquidez irá por otro lado. No creo que estemos en ese punto". Los niveles de iliquidez a los que se llegó meses después en los mercados de renta fija fueron históricamente bajos, con descalabros en los precios de muchos bonos.

De momento la música suena, la fiesta continúa, y todos bailan. Aprendamos de la historia. 


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