No confundir electricidad con energía

por Jesús Sánchez Quiñones
03 junio 2022

 

Lamentablemente, hay un error enormemente extendido, y recogido casi diariamente en informes y medios de comunicación, consistente en confundir electricidad con energía. En Europa, el consumo eléctrico es menos del 20% del total de consumo energéticoAlrededor del 85% del consumo energético proviene de quemar "cosas" (petróleo, gas y carbón).

La electricidad es una fuente de energía secundaria, que deriva de otras fuentes primarias. Las energías renovables están focalizadas principalmente en el reemplazo de fuentes contaminantes en la generación de electricidad, que sólo supone la quinta parte del consumo energético.

 

 

Europa podrá acelerar los planes para descarbonizar la generación de electricidad más rápidamente, pero, aun así, seguirá dependiendo de la energía procedente de combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón) para gran parte de la industria, del transporte y de la calefacción de los hogares.

A día de hoy, las altísimas temperaturas que necesitan los hornos de muchas industrias, como las industrias productoras de cerámica, vidrio, ladrillos, plásticos o acero, no pueden ser generadas por las energías renovables.

En el transporte, con el desarrollo tecnológico actual, no es realista pensar que el transporte pesado se vaya a realizar a través de camiones eléctricos en un horizonte razonable de tiempo. Lo mismo cabe pensar de la aviación. Seguirá necesitando combustible fósil.

La calefacción de los hogares también es altamente dependiente de las fuentes de energía fósiles. Se han hechos grandes esfuerzos para sustituir calefacciones de carbón por calefacciones de gas, pero difícilmente se podrá sustituir por energías renovables (con la tecnología disponible).

La dependencia del petróleo y del gas seguirá existiendo durante décadas. Por lo tanto, garantizar la seguridad del suministro de estas fuentes de energía a un precio asequible es fundamental para que la industria sea competitiva y las familias puedan afrontar el coste de su consumo energético (gasolina, calefacción y electricidad) sin reducir considerablemente su nivel de vida.

 

 

Demonizar las inversiones en la obtención de petróleo y gas es un craso error. En primer lugar, se seguirán necesitando durante un largo periodo de tiempo. Adicionalmente, para poner en producción energías renovables como la eólica o la solar, es imprescindible la utilización de energías fósiles en la producción y transporte de los elementos que posibilitan la implantación de estas energías renovables.

Lo mismo que un coche eléctrico no contamina en su utilización, pero sí (y mucho) en su fabricación, las fuentes de energía renovable no contaminan en la generación de energía pero dependen de materiales que sólo pueden ser producidos utilizando hidrocarburos. Así, para poner en marcha una planta eólica o fotovoltaica son necesarios cantidad de minerales, como níquel y tierras raras, y combustible para transportar y levantar las turbinas de viento. El proceso hasta que una planta de energía renovable puede producir energía, contamina y requiere de hidrocarburos.  

Para conseguir que los edificios sean más eficientes energéticamente y conserven mejor el calor, son necesarios aislantes y plásticos que se fabrican con hidrocarburos. No puede haber transición ecológica sin mantener la inversión adecuada en hidrocarburos que permita dicha transición.

En palabras de Josu Jon Imaz, CEO de Repsol: "Estamos descarbonizando Europa, pero a fuerza de exportar empresas, empleos y emisiones de dióxido de carbono a otras partes del mundo; el acero y el cemento chinos emiten juntos más dióxido de carbono que toda la economía europea".

Confundir electricidad con energía lleva a decisiones erróneas que pueden tener un coste elevadísimo para las empresas y las familias europeas.


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