Ómicron y la bolsa

por Jesús Sánchez Quiñones
10 diciembre 2021

La bolsa siempre descuenta expectativas de beneficios futuros de las empresas. Por eso es tan sensible a "noticias" que puedan alterar de forma sustancial la economía en su conjunto y, por tanto, los resultados de las compañías. La mañana del 26 de noviembre pasado las bolsas amanecieron con fuertes caídas ante las "noticias" de una nueva cepa descubierta en Sudáfrica supuestamente muy peligrosa.

Las primeras informaciones eran realmente desalentadoras. Se había descubierto una nueva variante del Covid supuestamente mucho más contagiosa y que podría ser mucho más letal. Tal información implicaba un riesgo sanitario relevante y ponía en riesgo la normalización de la actividad económica. Auguraba una nueva ronda de medidas restrictivas de la movilidad y, por tanto, limitativas de la actividad económica. Existía el temor a volver a la casilla de salida de la crisis sanitaria. Así, las empresas relacionadas con el turismo y con el ciclo económico sufrían de forma considerable. En apenas un par de sesiones el Eurostoxx perdió un 6% y el Ibex más de un 9%.

Sin embargo, desde el primer momento sorprendía que se anunciara el descubrimiento de una nueva variante y simultáneamente se dieran a conocer el resultado de estudios que señalaban la mayor capacidad de contagio y mayor letalidad de esta nueva variante. Una de dos: o bien la nueva variante se había descubierto con anterioridad y se había mantenido oculta; o bien los supuestos estudios sobre la variante recién hallada sólo podían trasmitir hipótesis y conjeturas, pero no realidades. El hecho es que enseguida, las noticias del primer caso de la variante Ómicron en distintos países comenzaron a crear más zozobra en los mercados.

Basta acudir a la hemeroteca del mismo 26 de noviembre y días posteriores para constatar lo errado de las primeras "noticias" sobre la gravedad de esta variante, que no se han visto respaldadas por los informes conocidos en los últimos días. La propia Agencia Europa del Medicamento (EMA), ha confirmado que "los casos parecen ser en su mayoría leves".

 

 

 

En cualquier caso, lo acontecido en las bolsas en estas dos semanas desde las primeras "noticias" del conocimiento de la variante Ómicron requiere alguna reflexión. Los miedos iniciales provocaron una fuerte corrección en las bolsas. En los días posteriores, la volatilidad ha estado presente con movimientos considerables en una y otra dirección, en función de las "noticias" positivas o negativas sobre la gravedad de Ómicron. Finalmente, ante los comentarios de entidades como la EMA rebajando la gravedad inicialmente asignada a Ómicron, los temores iniciales parecen en gran medida despejados por parte de los inversores.

Lo acontecido en estas dos semanas pone de manifiesto la fragilidad de los niveles actuales de las bolsas ante cualquier información sensible sobre el futuro de la situación sanitaria global. La realidad es que las "noticias" anunciando una realidad que en apenas quince días se ha demostrado incorrecta han provocado un movimiento de caída y posterior recuperación en las bolsas.

Lamentablemente, ni todos los índices bursátiles se han recuperado de la misma formani todas las empresas han vuelto al nivel de cotización del jueves 25 de noviembre. Mientras que el Eurostoxx apenas está a un 1% del nivel de hace quince días, el Ibex se deja más de un 5%, con empresas como IAG y Meliá Hotels con retrocesos del 12% y del 8% respectivamente.

 Algunos inversores que venden las acciones de determinadas compañías no vuelven a comprar, aunque la "noticia" que motivó la venta se haya demostrado desproporcionada. En cualquier caso, y a pesar de la confirmación de la menor peligrosidad de Ómicron, son constantes las "noticias" relativas a esa nueva variante, que sólo generan ruido en las bolsas.

Lo mismo que ya nadie se acuerda de Afganistán o de la variante Delta, Ómicron no tardará en ser igualmente olvidada. Será sustituida por alguna nueva "noticia" hoy desconocida.


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