Primeras grietas en el dólar

por Jesús Sánchez Quiñones
18 marzo 2022

 

El indiscutible dominio del dólar como moneda de reserva global y como divisa principal de la gran parte de las operaciones de comercio internacionales ha sido uno de los pilares de la hegemonía económica de EE.UU. en el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Prácticamente la mitad del comercio internacional global se factura en dólares. Excluyendo las exportaciones intraeuropeas, el comercio en dólares supera el 80%. A pesar de que EE.UU. supone el 15% del PIB mundial y su cuota de mercado en el comercio internacional total es de sólo el 10%.

 

 

Conseguir esta posición de domino del dólar ha sido estratégico para EE.UU. Así, en la década de los 70, Estados Unidos, con Nixon de presidente, alcanzó un acuerdo con Arabia Saudita por el que el país árabe vendería su petróleo sólo en dólares (petrodólares) a cambio de una garantía de seguridad estadounidense del reino saudita frente a vecinos hostiles.

El hecho de que los pagos de la compra de petróleo, y de la mayoría del comercio internacional, se realicen en dólares crea una demanda permanente por la divisa americana. Adicionalmente, los exportadores que reciben dólares, o bien los utilizan en el comercio de otros productos, o bien los destinan a la adquisición de activos en dólares, principalmente bonos del Tesoro estadounidense.

El dólar, al ser la divisa principal de intercambio, aporta invalorables ventajas a EE.UU. frente al resto del mundo. Sus empresas no tienen que preocuparse del riesgo de tipo de cambio en sus operaciones de comercio internacional. La Reserva Federal puede ampliar su balance emitiendo nuevos dólares sin que el valor del dólar se deprecie, ante la permanente demanda mundial de su divisa.

En la última semana se ha conocido el acuerdo entre Rusia e India para la venta de petróleo ruso pagándose el precio en rupias. Mucho más relevante, Arabia Saudita está considerando vender petróleo a China a cambio de yuanes. Aunque los importes de estas operaciones de comercio internacional sean una mínima parte del total del comercio mundial, la tendencia de países no occidentales a evitar el dólar como moneda de intercambio va en aumento. Adicionalmente, la cuota de mercado global de las exportaciones de los países emergentes se incrementa paulatinamente.

 

 

Es evidente que China, y el resto de países no occidentales, han tomado nota de la capacidad de EE.UU. de utilizar su divisa como arma de guerra, congelando las reservas en dólares de un país considerado "enemigo" en un determinado momento. Ya ocurrió con Afganistán, Irán, Cuba, Venezuela y, ahora con Rusia.

 

 

Todo lo anterior acabará teniendo incidencia en la financiación de los abultados déficits públicos americanos. Las necesidades de financiación del Tesoro estadounidense son considerables. El déficit público estadounidense en 2021 alcanzó los $2,1 billones (trillones americanos).

La Reserva Federal, que ha sido uno de grandes compradores de deuda durante los diez últimos años, ya ha anunciado que no comprará más bonos del Tesoro.

Adicionalmente, la tenencia de bonos del Tesoro por parte de inversores extranjeros se ha reducido porcentualmente en los últimos diez años. Aunque han aumentado su posición medida en dólares, el total de la deuda pública estadounidense se ha duplicado en los últimos diez años, lo que hace que el porcentaje de deuda en manos de inversores extranjeros haya disminuido. En la actual situación de prudencia por parte de los países no occidentales respecto a aumentar sus reservas en dólares, es difícil pensar que los inversores internacionales sustituirán a la Reserva Federal como compradores de mayores cantidades de bonos del Tesoro.

EE.UU. ha podido permitirse un aumento considerable de su deuda pública y un permanente déficit comercial con el resto del mundo gracias al papel del dólar como reserva global y divisa principal en el comercio internacional. La posición de preeminencia del dólar sobre el resto de divisas no cambiará de la noche a la mañana. No obstante, el recio muro del dólar presenta sus primeras grietas.


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