Rebote o algo más

por Jesús Sánchez Quiñones
11 enero 2019

Tras un nefasto cuarto trimestre para el conjunto de las bolsas mundiales, los índices han logrado rebotar más de un 7% en Europa y un 12% en EE.UU. desde los mínimos de diciembre pasado.

 

 

Los elementos que han apoyado este rebote han sido:

- La expectativa de un acuerdo comercial entre China y EE.UU. Tanto los tweets de Trump, como los mensajes de las autoridades chinas indicando avances sustanciales en las negociaciones que han tenido lugar esta semana en China, son un dato esperanzador que permite augurar la consecución de un acuerdo que revierta la actual situación de incertidumbre que está pesando en las cifras de crecimiento.

- La sensibilización de los bancos centrales ante una posible intensificación de la desaceleración económica. Las actas de la Reserva Federal de la reunión de diciembre incluyen una mención expresa a las caídas de las bolsas ante las "preocupaciones por las tensiones comerciales, las previsiones de crecimiento económico y la sostenibilidad del crecimiento de los beneficios empresariales". La Fed se muestra dispuesta a ralentizar las anunciadas subidas de tipos de interés y a graduar la reducción de su balance.  De hecho, el mercado descuenta que no habrá nuevas subidas e, incluso, una bajada de tipos antes de fin de año.

- La reducción del riesgo italiano tras el visto bueno de Bruselas al presupuesto aprobado. Este riesgo no ha desaparecido, pero de momento ha salido del foco principal de las preocupaciones de los inversores.

- China ha anunciado nuevos estímulos monetarios y fiscales que pretenden combatir la ralentización de su crecimiento.

 

La continuidad o el agotamiento del rebote de las bolsas dependerá en gran medida de cuatro factores fundamentales.

- Los datos macro que se vayan conociendo reflejarán la intensidad de la ralentización económica. Especialmente relevantes serán los indicadores adelantados de actividad económica por el impacto que tienen en las expectativas de modificación de la política monetaria de los bancos centrales. 

La decisión final sobre el Brexit. Se da por seguro el rechazo del Parlamento británico el próximo 15 de enero al acuerdo, produciéndose una nueva votación antes del 21 de este mes. Aunque el riesgo de Brexit sin acuerdo aumenta, las consecuencias tan negativas de este desenlace llevan a pensar que finalmente se producirá alguna prórroga que evite este indeseado escenario. En cualquier caso, es uno de los factores que puede generar inestabilidad en los próximos meses.

- A pesar de los avances en las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos, quedan muchos puntos espinosos por resolver antes de la fecha límite del 1 de marzo. De lograrse un acuerdo, se mitigaría la ralentización del crecimiento mundial. Por el contrario, un NO acuerdo haría aumentar los miedos a una próxima recesión en EE.UU. y a un frenazo en el crecimiento mundial, con impacto inmediato en las bolsas.

- Los resultados empresariales correspondientes al último trimestre de 2018 se empezarán a conocer en los próximos días. La distinción entre compañías será notable. Aquellas que incumplan previsiones y adicionalmente rebajen sus guías de resultados para 2019 (caso de Apple) se verán fuertemente penalizadas. En sentido contrario, las empresas que cumplan previsiones y mantengan sus expectativas confirmarán el atractivo de las actuales valoraciones.

2019 ha comenzado con subidas, pero el escenario se ha complicado. El fin de las inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales coincidiendo con la última fase del ciclo de crecimiento en EE.UU, y una ralentización del crecimiento mundial anticipan un año no exento de fuerte volatilidad.


Compartir en: