¿El error económico del siglo?

por Arturo Frei
10 mayo 2019

Las intervenciones monetarias pueden cuestionarse desde el punto de vista que producen descoordinación entre los agentes económicos por los incentivos perversos que generan. Voy a argumentar brevemente el por qué.

El banco central, por el motivo que fuere, rebaja la tasa de interés absoluta o relativa de la tasa de interés que hubiese existido bajo condiciones de libre de mercado. Esto hace subir artificialmente el valor de los bienes de capital rebajando además el costo del crédito, haciendo parecer rentables proyectos que en condiciones sin intervención no lo serían,  y con esto enviando una señal errónea al mercado.

Esto hace que los inversores pierdan la noción del cálculo económico y del espíritu del sistema capitalista, que justamente viene de la palabra griega caput, es decir cabeza, la cual nos permite  pensar y desde luego calcular los costos y beneficios potenciales de un proyecto empresarial, basado en la acumulación de capital, y no de deuda, para lograr la prosperidad material.

Para que un sistema económico genere círculos virtuosos, es condición que las tasas sean bajas, pero no por determinación arbitraria de un banco central sino por el ahorro disponible, debido al sub consumo presente. Estos ahorros,  luego se invierten en bienes de capital, y así se va ensanchando la estructura productiva, aumentando exponencialmente la riqueza de la sociedad. Sin embargo, para que esto suceda, es necesario contar con los ahorros que soporten la etapa no productiva cuando aún las etapas más alejadas del consumo aún no dan sus frutos.

Justamente esta demora cronológica, entre otros motivos, es lo que impide al sistema de intervención monetaria funcionar, dado que no existen los ahorros que soporten el tiempo de espera, lo que hace que la inflación se produzca, tarde o temprano, por la escasez de bienes de consumo y por la mayor demanda en las etapas alejadas del consumo incentivada por las tasas bajas.

Esta creación de créditos sin respaldo de ahorro sigue la misma lógica que cuándo los ahorros existen, en lo que se refiere a su efecto en la estructura productiva, incentivando  mediante tasas bajas o facilidades de crédito la inversión en etapas más alejadas del consumo. La mala asignación de recursos o la destrucción de valor se produce en el momento que los inversores se dan cuenta que están equivocados y comienzan  a trasladar los recursos hacia etapas más cercanas al consumo que es la necesidad principal, abandonando proyectos a medio camino o empecinados en terminar proyectos que no tienen demanda futura.

El gran problema, es que los países enfocados en las etapas más cercanas al consumo tienen menos posibilidades de aumentar su productividad, por lo que no hay otra alternativa que sub consumir para poder acumular capital y de esa forma aumentar la producción. Los modelos usados luego de la crisis sub prime replican el modelo de crecimiento en base a deuda por lo que aún es incierto el devenir.


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