INFORME DIARIO, AGOSTO 08 2018

por Renta 4 Chile
08 agosto 2018

Economía:

IPC de julio 2018 registró un alza de 0,4% mensual (vs +0,3% m/m esperado y 0,1% m/m anterior). En tasa inter anual, el IPC evidenció un alza de 2,7% (vs +2,7% a/a esperado y +2,5% a/a del mes anterior). Con el dato anterior estimamos una mantención de la TPM en la próxima reunión de política monetaria del Banco Central, considerando que se espera una desaceleración en el crecimiento hacia el segundo semestre.

En julio, nueve de las doce divisiones que conforman la canasta del IPC aportaron incidencias positivas en la variación del indicador, dos presentaron incidencias negativas y una registró nula incidencia. Las divisiones que más contribuyeron fueron transporte (1,2%), con 0,163 puntos porcentuales (pp.); alimentos y bebidas no alcohólicas (0,3%), con 0,065 pp., y vivienda y servicios básicos (0,3%), con 0,041 pp. Las restantes divisiones que influyeron positivamente sumaron 0,109 pp.

En cuanto a la variación del IPC excluido alimentos y energía, evidenció un alza mensual de 0,3% (vs 0,3% m/m esperado y -0,1% m/m en junio). En tasa inter anual registró un alza de 1,9% a/a, similar al alza registrada el mes anterior.

 

Minutas Reunión de Política Monetaria del 23 y 24 de julio de 2018.

En el ámbito interno, se destacó la depreciación del peso, cerca de 4,5% desde la Reunión de junio, ubicándose en torno a los $660 por dólar, en línea con la disminución del precio del cobre y la apreciación global del dólar.

La bolsa (IPSA) se acoplaba a la tendencia internacional y había bajado tanto en pesos como en dólares. Las tasas de interés del mercado de renta fija habían permanecido relativamente estables, en especial las tasas en pesos a diez años plazo, lo que contrastaba con las bajas registradas en la mayoría de las economías.

Respecto del crédito interno, las tasas de interés de mercado continuaban en niveles bajos y el crecimiento real del crédito permanecía acotado, destacando un alza en el segmento comercial en los últimos meses, por mayores créditos en cuotas. Por su parte, las colocaciones de vivienda seguían mostrando una tendencia a la baja. La Encuesta de Crédito Bancario del segundo trimestre del 2018 había reportado una demanda algo más fortalecida en los segmentos de consumo y para empresas grandes, pymes e inmobiliarias, así como condiciones de oferta levemente menos restrictivas para los créditos hipotecarios y a grandes empresas.

Las expectativas para la Tasa de Política Monetaria (TPM) provenientes de las encuestas de Expectativas Económicas (EEE) y de Operadores Financieros (EOF) e implícitas en los precios de los activos financieros adelantaban una mantención para esta Reunión. La primera alza para la TPM se esperaba que ocurriera hacia fines del 2018, lo que en el caso de la EEE de julio significaba un adelantamiento respecto de lo que mostraba para la Reunión previa. A un año plazo, las distintas medidas no registraban mayores cambios. A dos años plazo, la EEE continuaba situando a la TPM en 3,5%. Por su parte, la EOF ubicaba a la tasa 25pb por sobre la Reunión previa, en 3,75%, mientras los precios de los activos financieros la posicionaban algo por debajo de 4%.

En cuanto a la actividad local, los datos conocidos desde la publicación del IPoM de junio eran algo mayores que lo implícito en el escenario base de ese Informe. El Imacec había aumentado 4,9% anual en mayo, por sobre lo esperado por buena parte del mercado (4,2 y 4% anual según la EEE de junio y la mediana de la encuesta de Bloomberg, respectivamente).

La inflación había sido 0,1% mensual en junio, en línea con las expectativas de mercado. En términos anuales, había aumentado a 2,5%, en gran parte por el incremento del precio de los elementos más volátiles de la canasta. Las expectativas de inflación no mostraban grandes cambios. A diciembre de este año se habían mantenido entre 2,8% y 2,9% anual. A un año, las expectativas habían aumentado levemente y se ubicaban entre 3,0% y 3,1%. A dos años seguían torno a 3,0%.

Escenario internacional, luego de la publicación del Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio, los principales desarrollos se habían concentrado en el escenario internacional.

La entrada en vigencia de alzas tarifarias de EE.UU. a China, las consiguientes represalias de esta última economía y las declaraciones en torno a esta situación habían intensificado los riesgos asociados a un conflicto comercial, gatillando algunos movimientos en los mercados financieros globales.

Si bien las proyecciones de crecimiento mundial no habían variado sustantivamente, destacaba el fortalecimiento de EE.UU. respecto de la posición cíclica que enfrentaba el resto de estas economías. La primera daba cuenta de holguras cada vez menores, con fundamentos de la inversión y del consumo que se mantenían sólidos, en especial por un mercado laboral que se vislumbraba más estrecho. En tanto, en la Eurozona algunos indicadores de corto plazo seguían ubicándose por debajo de lo esperado —aunque en niveles coherentes con una recuperación del rimo de expansión de la economía— y en Japón apuntaban a un impulso más débil de la actividad.

En las economías emergentes, el crecimiento del PIB de China se había desacelerado marginalmente en el segundo trimestre, mientras que otros datos coyunturales señalaban una desaceleración algo mayor, aunque en línea con el rebalanceo planteado por sus autoridades.

En América Latina, resaltaba el deterioro del panorama de crecimiento de Brasil, donde los registros de actividad mensual habían sorprendido a la baja —influenciados en parte por el paro de camioneros— y la confianza empresarial continuaba empeorando.

La inflación en el mundo desarrollado mostraba avances, asociados en gran parte a mayores precios de energía. No obstante, las cifras de EE.UU. se diferenciaban de las de otras desarrolladas, acorde con la discrepancia en materia de actividad, con alzas que se verificaban tanto en las medidas totales como subyacentes. En el resto de estas economías, los registros totales habían mostrado movimientos mixtos, aunque la inflación core se mantenía contenida o exhibía cierta moderación en el margen. Dado esto, las políticas monetarias continuaban acrecentando su divergencia respecto de EE.UU., reforzando la apreciación de la moneda estadounidense a nivel global.

En su reunión de junio, la Reserva Federal había incrementado el rango para la tasa fed fund a 1,75-2% y ajustado al alza su proyección para el 2018 y 2019. El Banco Central Europeo anunció el término del programa de compras de activos y ratificó la mantención de tasas al menos hasta mediados del próximo año. En Inglaterra, se apreciaba un tono más contractivo por parte de su banco central, en tanto en Japón se refrendaba la continuidad de los estímulos. En las economías emergentes, diversos indicadores apuntaban a que la autoridad china podría seguir relajando las condiciones monetarias. En América Latina, con algunas excepciones, varios países daban cuenta de un aumento de la inflación, aunque en el margen no había mayores cambios en materia de política monetaria.

Finalmente, se discutieron dos opciones:

1) Mantener la TPM en 2,5%.

Todos los Consejeros coincidieron en que esta opción era plenamente coherente con el escenario base del IPoM de junio y, en particular, con la estrategia de política monetaria allí delineada.

2) Comenzar el proceso de normalización de la TPM.

Todos los Consejeros indicaron que tomar esta opción solo era coherente si se estimaba necesario adelantar el proceso de normalización del estímulo monetario respecto de lo previsto en el IPoM.

Decisión de Política Monetaria

El Consejo acordó, con los votos del Presidente señor Marcel, del Vicepresidente señor Vial y de los Consejeros señor García, señora Costa y señor Naudon, mantener la TPM en 2,5%.


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